sábado 22 de octubre de 2011

Donde quedo Papá

Hace apenas unos días las cosas no podían estar mejor, tengo como muchos, un hogar con una esposa que adoro, unos hijos maravillosos y uno de los mejores trabajos, pues me permite hacer lo que me gusta, ganar dinero y ayudar a quienes sufren.

Mi familia salvo un solo integrante, son casi perfectos, amorosos, un gran soporte y siempre pendientes de lo que nos suceda.

Sin embargo todo apunta a que he comenzado a hacer las cosas mal, dicen que me enojo mucho cuando lo único que pretendo es dar mi punto de vista, que me molesto, cuando lo que busco es que la vida de mi familia sea mas sencilla que la mía, que soy terco cuando lo que pido es que nada se quede en intenciones y que doy miedo pues nunca se sabe que esperar de mis reacciones.

Quiero pensar que todo es cierto pero que también me he dado cuenta de que el tiempo de a marchado y tengo mucho miedo de dejar nuestros proyectos truncos.

Puede que tengan razón me exijo demasiado y eso hace que a quienes veo como mi gente de confianza, le pido las cosas una y otra vez,

Pienso que lo que mas me duele es haber perdido a esos chiquitos tan divertidos y ahora me encuentro con hombres que con cierta razón pueden juzgarme a la ligera.

Soy un soñador incansable, amo la belleza y una buena charla, estoy extremadamente orgulloso de mis hijos, y perdidamente enamorado de mi esposa. Eso es mi pecado, quisiera que el mundo entero cambiara pera convertirse en un lugar pera vivir feliz, pero no puedo entender que cada uno de nosotros es diferente.

Para mi, tener a mi esposa a mi lado haría que todo el mundo fuese mágico, no me explico que hice para perder la sonrisa de mi hijo mayor y ahora verlo cansado, pensativo y sin ganas de hablar conmigo pues según él me puedo molestar de lo que opine. Como me encantaría oír a mi segundo hijo platicarme lo que piensa, lo que le gusta y lo que sueña.

Soy un amante de la tecnología pero añoro esos pequeños ratos en que todos dejábamos el que hacer diario para cambiarlo por unos minutos que nos regalara cada uno con sus vivencias de cada día.

Entiendo que las cosas pueden ser mejores, pero creo que en realidad el que tiene que cambiar soy yo y aceptar que la vida cambio y que ahora me toca a mi ser el señalado.

Ahora te entiendo mucho mejor Papá, como quisiera que me aconsejaras para lograr ser el padre que todos sueñan y que nadie entiende; hasta que se muere.